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Infancia y emociones. Una propuesta para seguir aprendiendo y creciendo juntos

Por la Lic. Natalia Maldonado,Int del Equipo de Psicopedagía en Cesun y Orientadora Educacional. Mamá de Agus, Cande y Juani.

Ilustración: Christine Roussey

Nosotros proponemos algunas ideas, y los invitamos a un intercambio.

Cuando hablamos de niños es posible a lo largo del día encontrarnos con cambios de humor repentinos. Ellos pueden pasar precipitadamente del momento más completo de alegría y diversión a un estado de frustración y enojo, cuyo motivo a veces puede ser difícil de identificar. Un deseo no atendido, un malentendido o una negativa pueden generan un gran alboroto en sus sentimientos y formas de actuar. Sin embargo, desde la llegada de un virus con corona a nuestro país, algunas emociones se hicieron más presentes en niños y padres, aflorando repentinamente con un mayor grado de intensidad: miedos y angustias, ante un nuevo modo de Ser y Hacer en la vida cotidiana.

Los adultos nos encontramos con una necesidad imperiosa de sostener-nos para también poder sostener-los. Es decir, estar disponibles ante las necesidades y estados emocionales de los más chicos e ir paulatinamente encontrando un nuevo orden. Un nuevo equilibrio, donde en el hogar puedan aparecer mayormente momentos de calma y armonía, para atravesar esta difícil e inédita situación.

Como mamás y papás, siempre es mejor empezar por nosotros mismos. Reconocer nuestros sentimientos: qué nos sucede cuando escuchamos hablar del tema e identificar cómo actuamos, nos permitirá posicionarnos en un mejor lugar donde podamos transmitirles seguridad, contención y serenidad. Los hijos aprenden de nuestras acciones y actitudes más que de nuestras palabras y nos observan todo el tiempo, siendo nosotros los principales referentes en su desarrollo y crecimiento. Es posible que creas lo difícil que puede ser conversar sobre nuestros propios sentimientos, y más aún con nuestros hijos. Del mismo modo, pienses que abordar el tema con niños pequeños pueda ser demasiado fuerte y movilizante. Sin embargo, este tiempo en el hogar puede ser una buena oportunidad para observar-nos y conocer-nos en mayor profundidad. De la misma manera, poder observar-los y conocer-los en un tiempo y modo distinto, pues te sorprenderás de todo lo que pueden lograr juntos. En la actualidad contamos con infinidad de estrategias y recursos, que pueden ser de utilidad para intentar alcanzar un mayor bienestar familiar. Sabiendo que lo mejor es aquello que se ajusta a cada familia, donde cada integrante irá realizando una construcción subjetiva en relación a sus singularidades y al vínculo con los otros significativos. A su vez, sabemos que existen profesionales disponibles para pedir ayuda cuando consideremos que solos no podemos y que necesitamos de un espacio para re pensarnos. En este transitar, de la profesión y de la maternidad, les comparto algunas ideas a tener en cuenta para acompañar a nuestros hijos: -Observemos, escuchemos y validemos sus sentimientos para ayudarlos a que puedan expresarse. -Seamos mediadores y referentes de la información que les llega acerca del Covid-19. Dentro de lo posible, hablemos con claridad y precisión, teniendo en cuenta su edad y sus posibilidades de comprender el tema. -Propiciemos que el juego esté presente en distintos rincones del hogar y en todas sus formas. Momentos de jugar solos, de aburrirse y crear. Momentos de juego libre, de imaginar y recrear. Momentos de jugar con otros, de compartir y aprender. -Brindemos un espacio lúdico para que puedan descubrir y reinventar su mundo, donde puedan escuchar historias, leer cuentos, compartir adivinanzas, canciones y más… -Afiancemos hábitos y rutinas, especialmente aquellos que implican cuidarse y cuidar a los demás. Una buena distribución en los tiempos: compartir en familia, alimentación, estudio, momentos creativos, de movimiento y de relajación, higiene y sueño serán de gran ayuda.

-Concedamos, tanto a ellos como a nosotros mismos, un tiempo especial cada día de total disponibilidad y conexión para cada hijo en particular, donde solamente estemos comprometidos en ese encuentro y la alegría de estar juntos.

Finalmente, y para tener presente en todo momento, los hijos se desarrollan y crecen con la mirada amorosa y atenta de los padres. Así se van constituyendo como personas singulares y con posibilidades de aprendizaje. El transitar la vida con la tarea maravillosa de ma-paternar nos demanda una búsqueda continua y de gran trabajo, donde nosotros también aprendemos y donde las formas de Ser y Hacer serán aquellas que mejor se ajusten en cada persona en un momento dado. Porque cada papá, cada mamá y cada hijo construyen y se apropian de su mundo en cada descubrir-se.

✓ A ustedes...¿Qué otras cosas hacen con los más chicos de la casa?

✓ Nos encantaría leer otras propuestas para continuar sumando ideas, donde todos podamos enriquecernos de los aportes del otro.

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